jueves, 1 de diciembre de 2011

Genio y Figura



Pocas personas en la historia de la humanidad dejan una huella tan visible como Steve Jobs. Un visionario que se atrevió a desafiar la complejidad de la tecnología convirtiéndola en algo simple y de fácil acceso hasta para los más legos. “Ese ha sido uno de mis mantras: el enfoque y la simplicidad. Lo simple puede ser más difícil que lo complejo. Hay que perseverar para que el pensamiento se vuelva limpio y se convierta en simple. Pero al final vale la pena pues una vez que se llega allí, usted puede mover montañas”. Y de qué manera lo logró a través de Apple, una de los emporios empresariales de mayor éxito en tan solo 3 décadas de existencia.

Una vida dedicada a la innovación basada en el detalle y el diseño de los productos con el toque del gusto de su creador. Jobs nunca se apartó del sentido de lo que la estética representa para el consumidor final. Desde los íconos hasta el color. Esa fue otra de sus grandes obsesiones al igual que el léxico abreviado que distingue a Apple, comenzando por el logotipo de la manzana que identifica a la compañía. La novena letra del alfabeto, i, usada como prefijo de los productos bandera como el ipod, iphone, atunes, ipad, icloud, iwork.

Steve Jobs ya es parte de la leyenda viva pues su aporte se extiende en el tiempo como lo hizo en su momento Tomas Alba Edison con el bombillo, la cámara de fotografía y el fonógrafo. La década de los 70, una época que distinguió al movimiento social que pregonaba el “Poder para el Pueblo” encontró eco en los 2 Steve (Jobs y su socio Wosniak) unos gomosos de las computadoras creando una gama de productos que le han dado poder al mundo global.

Otra de las características que siempre distinguió a Steve Jobs fue haberse apartado de lo convencional. Jay Elliot, quien fungió como vicepresidente de Apple, narra como logró llegar a la empresa: “Por casualidad estaba haciendo fila en un restaurante, leyendo en el periódico una historia sobre IBM en la sección de negocios y de pronto apareció un tipo en bluyines, camiseta blanca y barba desordenada y me pregunta: ¿Qué sabe usted de computadoras? Tengo una compañía que se llama Apple. A lo cual le respondí que nunca la había oído mentar. Me dijo que era una buena empresa y que debería ir a trabajar para él. Unas horas más tarde me contactó un “headhunter” que hablaba a nombre de Jobs.

Ese fue el comienzo de un viaje increíble”.

La ausencia de Jobs comienza a notarse. Durante la presentación del último iphone el sucesor Tim Cook y su equipo hicieron una descripción aceptable pero carente del entusiasmo e inspiración de Jobs. Atrás quedaron términos y frases salidas de esa mente genial que le daban un toque especial cada vez que salía al mercado un nuevo “Gadget”.

Revolucionario, palabra repetidamente usada para describir las bondades del producto.

Excepcionalmente bueno, un superlativo “jobsiano”. Sicodélico, la cualidad del ácido lisérgico o LSD que fue una de las mejores experiencias vividas por Jobs. “Una cosa más”, la forma favorita de introducir algo novedoso. “Simplemente funciona”, una frase que describe la mayor ventaja de Apple frente a sus competidores. Genio, un vendedor de Apple.



Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford

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